
Este calor especial generado por infrarrojos aumenta significativamente el metabolismo intracelular adipocitario, que persiste mucho tiempo después de finalizada la sesión del tratamiento. Se produce entonces un fenómeno de conversión denominado lipólisis, una reacción irreversible sin efecto rebote en la que los lípidos del organismo son metabolizados para producir ácidos grasos y glicerol que cubran las necesidades energéticas. Los ácidos grasos, a diferencia de los triglicéridos, son absorbidos con mayor facilidad por las células del organismo. De esta manera, se reducen los adipositos y la celulitis es menos aparente.
Tras pocas sesiones después, el efecto lipolítico del tratamiento ya es bastante apreciable y se puede ir observando una eliminación gradual y progresiva de la celulitis, además sobre el tejido adiposo se produce una estimulación del catabolismo de la grasa localizada lo que es de especial interés en tratamientos de reducción.
La producción de calor a nivel del panículo adiposo por el uso de infrarrojo próximo que tiene una capacidad de penetración hasta 3 Cm. Da lugar a un aumento del metabolismo celular y del consumo de grasas. La Termolipólisis facilita la penetración de sustancias anti celulíticas o lipolicas para obtener mejores resultados.
Según la ley de Van Hofft, un incremento de temperatura de 4 °C produce un aumento del metabolismo del orden del 200 al 300 % respecto al metabolismo normal.

